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¡¡Nuestra historia de amor!!


Nos presentaron en Abril del año 2007, una noche de sábado, Carlos, un buen amigo que se terminaría convirtiendo en el 2013 en nuestro testigo de boda (primera parte) en el juzgado. Los dos notamos que había feeling nada más vernos. Yo, como buena mujer desencantada con el amor, negué hasta límites insospechados que él me gustara y lo hice a mí misma y a mi entorno más cercano durante los siguientes días. Recuerdo una frase inolvidable de mi hermana: “Ara, no se le pueden poner barreras al mar”, me dijo constatando mi enamoramiento.

Agus como buen conquistador, me invitó a un café entre semana (un café largo que duró desde las 9 de la noche hasta las 2 de la mañana entre risas y más risas). Con una paciencia infinita digna de admiración consiguió en las siguientes semanas, que yo bajase la guardia y decidiese, esta vez con acierto, confiar en el verdadero amor.

Durante todos estos años destacamos que nuestro amor funciona porque lo cuidamos respetando la manera de ser del otro, comunicándonos desde el cariño, apoyándonos en todos los obstáculos y dando importancia por encima de todo a valores para nosotros claves como la amistad y la lealtad.

Clave también ha sido para el éxito de nuestra relación el buen humor y la risa! Nos lo pasamos muy bien juntos y nos reímos incluso de nosotros mismos.

Por eso en octubre del 2013 Agus me pidió de una forma muy especial para mí que me casara con él. Era 12 de octubre, (se levantó patriótico jeje) me trajo el desayuno a la cama y junto a éste un sobre que contenía una pregunta: “¿Quieres ser mi mujer para toda la vida?” Y así fue como este romántico “inconfeso” me hizo llorar de emoción y empezamos a ilusionarnos con el proyecto de nuestra “Gran boda”.



¡¡Nuestra historia de amor!!


Nos presentaron en Abril del año 2007, una noche de sábado, Carlos, un buen amigo que se terminaría convirtiendo en el 2013 en nuestro testigo de boda (primera parte) en el juzgado. Los dos notamos que había feeling nada más vernos. Yo, como buena mujer desencantada con el amor, negué hasta límites insospechados que él me gustara y lo hice a mí misma y a mi entorno más cercano durante los siguientes días. Recuerdo una frase inolvidable de mi hermana: “Ara, no se le pueden poner barreras al mar”, me dijo constatando mi enamoramiento.

Agus como buen conquistador, me invitó a un café entre semana (un café largo que duró desde las 9 de la noche hasta las 2 de la mañana entre risas y más risas). Con una paciencia infinita digna de admiración consiguió en las siguientes semanas, que yo bajase la guardia y decidiese, esta vez con acierto, confiar en el verdadero amor.

Durante todos estos años destacamos que nuestro amor funciona porque lo cuidamos respetando la manera de ser del otro, comunicándonos desde el cariño, apoyándonos en todos los obstáculos y dando importancia por encima de todo a valores para nosotros claves como la amistad y la lealtad.

Clave también ha sido para el éxito de nuestra relación el buen humor y la risa! Nos lo pasamos muy bien juntos y nos reímos incluso de nosotros mismos.

Por eso en octubre del 2013 Agus me pidió de una forma muy especial para mí que me casara con él. Era 12 de octubre, (se levantó patriótico jeje) me trajo el desayuno a la cama y junto a éste un sobre que contenía una pregunta: “¿Quieres ser mi mujer para toda la vida?” Y así fue como este romántico “inconfeso” me hizo llorar de emoción y empezamos a ilusionarnos con el proyecto de nuestra “Gran boda”.



¡¡Nuestra historia de amor!!


Nos presentaron en Abril del año 2007, una noche de sábado, Carlos, un buen amigo que se terminaría convirtiendo en el 2013 en nuestro testigo de boda (primera parte) en el juzgado. Los dos notamos que había feeling nada más vernos. Yo, como buena mujer desencantada con el amor, negué hasta límites insospechados que él me gustara y lo hice a mí misma y a mi entorno más cercano durante los siguientes días. Recuerdo una frase inolvidable de mi hermana: “Ara, no se le pueden poner barreras al mar”, me dijo constatando mi enamoramiento.

Agus como buen conquistador, me invitó a un café entre semana (un café largo que duró desde las 9 de la noche hasta las 2 de la mañana entre risas y más risas). Con una paciencia infinita digna de admiración consiguió en las siguientes semanas, que yo bajase la guardia y decidiese, esta vez con acierto, confiar en el verdadero amor.

Durante todos estos años destacamos que nuestro amor funciona porque lo cuidamos respetando la manera de ser del otro, comunicándonos desde el cariño, apoyándonos en todos los obstáculos y dando importancia por encima de todo a valores para nosotros claves como la amistad y la lealtad.

Clave también ha sido para el éxito de nuestra relación el buen humor y la risa! Nos lo pasamos muy bien juntos y nos reímos incluso de nosotros mismos.

Por eso en octubre del 2013 Agus me pidió de una forma muy especial para mí que me casara con él. Era 12 de octubre, (se levantó patriótico jeje) me trajo el desayuno a la cama y junto a éste un sobre que contenía una pregunta: “¿Quieres ser mi mujer para toda la vida?” Y así fue como este romántico “inconfeso” me hizo llorar de emoción y empezamos a ilusionarnos con el proyecto de nuestra “Gran boda”.